viernes, 18 de abril de 2008

Madame Bovary: ¿Quién es Emma? ¿Qué es la novela Madame Bovary?





Es simple. Pero antes de contestar veamos que dice Vargas Llosa (paráfrasis):
Emma es una materialista, tiene predilección por los placeres del cuerpo sobre los del alma.
Emma es una mujer ambiciosa, quiere algo más de la vida que una existencia provincial.
Emma quiere gozar y no se resigna a luchar contra todas aquellas normas impuestas por la religión, la moral y la sociedad. “Emma representa y defiende de modo ejemplar un lado de lo humano brutalmente negado por casi todas las religiones, filosofías e ideologías, y presentado por ellas como motivo de vergüenza para la especie”.
Emma es una chica cursi de mal gusto.
Emma es una adúltera como consecuencia de su frustración matrimonial. No está feliz con su relación sexual con su marido Charles.
Emma, como el Quijote o Hamlet, resume: la capacidad de fabricar ilusiones y la loca voluntad de realizarlas.
Madame Bovary trata de representar la totalidad de lo humano, la estupidez, la vida. Quiere romper los límites, ir más allá de lo posible.
Emma es una mujer para la cual el goce no es completo si no se materializa: proyecta el placer del cuerpo en las cosas y, a su vez, las cosas acrecientan y prolongan el placer del cuerpo.
Emma intenta contrarrestar una insuficiencia vital adquiriendo objetos o cayendo en el adulterio, y en ambas se ve desengañada.
La tragedia de Emma no es ser libre por su condición de mujer.
Madame Bovary convierte en materia central: el reinado de la mediocridad, el universo gris del hombre sin cualidades.
Entonces, ¿quién es Emma? ¿Qué es la novela Madame Bovary? Emma es una mujer desamada. Busca ser amada con todas sus fuerzas. Emma fue a buscar el amor en las cosas materiales, en sus amantes, en su esposo, en el sexo, en los sacerdotes, en su hija, en su padre, en el honor, en la literatura, etc. No lo encontraba por ninguna parte. El desamor provocó en Emma un gran sufrimiento. La llevó a fabricar ilusiones y a la loca voluntad de realizarlas. Pero a fin de cuentas sólo son ilusiones efímeras. No son el amor. El desamor que sufre la hace sentir aprisionada y empieza a luchar contra todo aquello que según ella le está impidiendo llegar a sentirse amada: normas impuestas por la religión, la moral, la sociedad. Aquello que Emma siempre buscó fue alguien que le dijera simplemente: “¡Qué bueno tú existas!”. Por tanto Emma estuvo buscando el amor, pero como no lo conocía ella tampoco lo pudo dar. Se dio cuenta de esta situación en el momento de su agonía. Por eso llora, ríe, se recuerda de su misticismo, acepta la extrema unción, quiera ver a su esposo y a su hija, etc. Eso es Madame Bovary. Admeris


Madame Bovary: ¿Qué es un buen lector?


Nabocov nos dice que: “Emma es una gran lectora (…), pero es una mala lectora porque lee los libros emocionalmente, a la manera superficial de los jóvenes, poniéndose en lugar de esta o aquella heroína”. Ella es una filistea como Nabocov dice: “personas ocupadas en el aspecto material de la vida y que sólo creen en los valores convencionales”. Por tanto partiendo de allí, concluiría que para leer bien se necesita tener un fondo estable, conocerse a sí mismo, ser una persona que no tiene miedo a enfrentarse a las grandezas y miserias que encierra todo nuestro ser, vernos sin engaños, aceptarnos humildemente y sin falsa modestia. ¡Wow, sólo! Emma no es nada de esto, es un pequeño barco cuyo rumbo es trazado por el cambiante viento. Por eso, ella se pone en los zapatos de cualquier personaje que lee, maldice a “la justicia divina”: ¿Por qué ella que siendo tan “sofisticada” no tiene la vida de las duquesas? Entonces, cómo llegamos a ser un buen lector. Esa respuesta se la dará cada quien, pero creo no la encontraremos ni en los filisteos burgueses ni en los filisteos marxistas. Admeris

Madame Bovary: ¿Qué es lo que hace perder la vida por la literatura?







Yo contestaría simplemente, porque el hombre siempre está en busca de respuestas. Los escritores, en este caso Flaubert, parten de la ficción para captar todo lo esencial de esa extraña criatura el hombre. Y ¿qué es eso? Pues, sus pasiones y espíritu, cuerpo y alma, juntos no separados. Flaubert logra captar las pasiones de sus personajes y nos muestra como éstas pueden engañar. Es decir que las personas que tienen pasiones desordenadas son más vulnerables a ser engañadas por ellas mismas o a ser manejadas más fácilmente por las pasiones de otras personas. Esto es lo que hace la novela inmortal, pues siempre va a ver gente que encaje en esos papeles. Me imagino que todos al leerla pudimos encontrar a más de alguien que era el sr. Homais, Charles o Emma. Admeris

¿Por qué buscamos causas? El espíritu romántico.


Bueno yo me quedé todavía con algunas ideas del romanticismo Así que se las voy a compartir, aunque sea un poco atrasadas. Luego, comenzaré con Madame Bovary.

El hombre siempre se mueve por causas. Hay causas básicas como, por ejemplo: tengo hambre, entonces como; tengo sueño, entonces duermo; sufro la pobreza, entonces trato de salir de ella de la manera en que mejor me parezca a mí; me están haciendo injusticias, lucho contra ella, etc. El problema comienza cuando el hombre ya no lleva la causa en sí mismo. La causa está en los demás, afuera. Por tanto, la solución que yo podría idear a X causa puede estar equivocada. Para mí, este es uno de los grandes problemas por los que la humanidad ha fracasado en darle solución a muchos problemas que la afligen. Por eso es que los problemas grandes como el hambre o la injusticia se van a resolver hasta que los que las están sufriendo traten ellos mismos de darles solución, y no esperar que individuos o naciones vengan a imponer soluciones que no tienen nada que ver.

Otro problema que existe con las causas es cuando se endiosa a todos aquellos que como grupo quieren tratar de resolver la situación y no se menciona nunca a las personas que voluntariamente día a día luchan en su propia vida o en su comunidad. Por ejemplo, un maestro que está en la montaña luchando por sus alumnos. A él ni se le menciona y nunca se le ayudará. Sin embargo, él sigue adelante, tiene esa fuerza para levantarse si ha caído o para cambiar de rumbo si ha estado equivocado. Ese es quien tiene un verdadero espíritu romántico. Aquellos que realmente hacen sin buscar reconocimiento o gloria. No los que mucho hablan, van y vienen, reciben fondos y no hacen nada. Admeris

P.D. Alguna vez se dijo en clase que Jesús había venido por una causa. Él sólo vino a cumplir la voluntad de Dios y a abrirnos el camino de la gracia.

jueves, 3 de abril de 2008

El vacío existencial en la obra de Flaubert

Leí avorazadamente "La Orgía Perpetua", la cual dista mucho de tener un contenido sexual como implícitamente se cree.

Flaubert toca con insistencia lo que hoy día conocemos como "consumismo", esa manía de comprar todo lo mercadeable, por lo que podríamos ávidamente catalogar a Flaubert como un previsor de lo que muchas décadas después haría presa de nuestras vidas. Flaubert describe esa pasión de Emma por los lujos y el afán de compra como una manera de llenar el vacío existencial permanente de ella. Claro está que Emma será siempre un ser perdido, una mujer que sucumbe a la fantasía en su búsqueda constante de ser feliz, de "poseer", de ser libre de las ataduras de Charles.

Emma, al igual que muchos de nosotros, cae rendida ante las mercancías que le ofrece Lheureux. Sólo que en la actualidad Lhereux tiene nombres distintos: Zara, Mexx, Bershka en el peor de los casos y Jimmy Choo, Dolce & Gabanna, BDBG Max Azria, Isaac Mizrahi en el mejor de estos. Claro está, todo depende de nuestros deseos, pues habrá quienes caigan rendidos ante Vaio, Motorola, LG, KitchenAid, etc. pero claro, mis prioridades son las primeras.

Con Flaubert, el espíritu romántico comienza a decaer; el realismo da inicio y Emma pasa a ser el prototipo de una mujer que rompe con lo establecido, una mujer que toma las riendas de su vida con irresponsabilidad, un ser humano que cuando las consecuencias de su proceder hacen su presencia, decide como todo cobarde, terminar con la vida que el Creador le concedió...

Evelyn