sábado, 24 de mayo de 2008

Los fangosos caminos del adulterio

Tanto Madam Bovary como la Dama del Perrito son dos novelas femeninas que recogían el testimonio anónimo de muchas mujeres encerradas en la infelicidad de los convencionalismos. Tanto Emma como Anna se lanzaron en esos fangosos caminos del adulterio y de los placeres prohibidos, para liberarse de ese destino de mujer sin perspectivas ni lugar en el mundo. Aunque existe cierta diferencia entre ambas. Emma se rebela porque es egoísta, ella violenta los códigos del medio por problemas puramente personales, no por ética ni convicciones ideológicas, por su parte, Anna simplemente está enamorada. Emma es adúltera, miente, roba y finalmente se suicida porque su fantasía y su cuerpo, sueños y apetitos se sienten apresados por la sociedad.
Lo cierto es que el desasosiego, que convierte tanto a Anna como a Emma, en adúlteras es la consecuencia de la frustración marital y esa frustración es principalmente erótica. El temperamento de ambas mujeres exige un compañero a su altura y esas noches insuficientes de amor precipitan la caída en brazos ajenos de un amante noble, masculino, activo y sin escrúpulos. Las heroínas se lanzan en los brazos de estos amantes idealizados que les permiten alimentar sus sueños cargados de pretensiones aristocráticas, aunque para ello Emma tenga que cargar con su locura y la muerte y Anna con la infelicidad para siempre.

Ana Silvia Del Valle

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