
Chejov muestra imágenes en un plano, imágenes que se fijan en la memoria del lector. Las imágenes de Chejov son estáticas, impregnadas de detalles significativos. No necesita hacer una descripción minuciosa de las mismas; son detalles precisos los que convierten a la imagen en una postal. La dama que pasea en el parque con su perrito, el amanecer en la playa, la partida del tren y la llegada del otoño, el vertiginoso encuentro en el teatro, la mujer llorando de espaldas al hombre.
“El Oreanda se sentaron silenciosos en un sitio no lejos de la iglesia y mirando hacia el mar. Yalta apenas era visible a través de la bruma matinal; blancas nubes permanecían quietas en lo alto de las montañas. No se movía una hoja; en los árboles cantaban las cigarras, y sólo llegaba a ellos desde abajo el cavernosos y monótono ruido de las olas hablando de paz, de ese sueño eterno que a todos no espera”.
Masha Durán
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