
Nabocov nos dice que: “Emma es una gran lectora (…), pero es una mala lectora porque lee los libros emocionalmente, a la manera superficial de los jóvenes, poniéndose en lugar de esta o aquella heroína”. Ella es una filistea como Nabocov dice: “personas ocupadas en el aspecto material de la vida y que sólo creen en los valores convencionales”. Por tanto partiendo de allí, concluiría que para leer bien se necesita tener un fondo estable, conocerse a sí mismo, ser una persona que no tiene miedo a enfrentarse a las grandezas y miserias que encierra todo nuestro ser, vernos sin engaños, aceptarnos humildemente y sin falsa modestia. ¡Wow, sólo! Emma no es nada de esto, es un pequeño barco cuyo rumbo es trazado por el cambiante viento. Por eso, ella se pone en los zapatos de cualquier personaje que lee, maldice a “la justicia divina”: ¿Por qué ella que siendo tan “sofisticada” no tiene la vida de las duquesas? Entonces, cómo llegamos a ser un buen lector. Esa respuesta se la dará cada quien, pero creo no la encontraremos ni en los filisteos burgueses ni en los filisteos marxistas. Admeris
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