Leí avorazadamente "La Orgía Perpetua", la cual dista mucho de tener un contenido sexual como implícitamente se cree.
Flaubert toca con insistencia lo que hoy día conocemos como "consumismo", esa manía de comprar todo lo mercadeable, por lo que podríamos ávidamente catalogar a Flaubert como un previsor de lo que muchas décadas después haría presa de nuestras vidas. Flaubert describe esa pasión de Emma por los lujos y el afán de compra como una manera de llenar el vacío existencial permanente de ella. Claro está que Emma será siempre un ser perdido, una mujer que sucumbe a la fantasía en su búsqueda constante de ser feliz, de "poseer", de ser libre de las ataduras de Charles.
Emma, al igual que muchos de nosotros, cae rendida ante las mercancías que le ofrece Lheureux. Sólo que en la actualidad Lhereux tiene nombres distintos: Zara, Mexx, Bershka en el peor de los casos y Jimmy Choo, Dolce & Gabanna, BDBG Max Azria, Isaac Mizrahi en el mejor de estos. Claro está, todo depende de nuestros deseos, pues habrá quienes caigan rendidos ante Vaio, Motorola, LG, KitchenAid, etc. pero claro, mis prioridades son las primeras.
Con Flaubert, el espíritu romántico comienza a decaer; el realismo da inicio y Emma pasa a ser el prototipo de una mujer que rompe con lo establecido, una mujer que toma las riendas de su vida con irresponsabilidad, un ser humano que cuando las consecuencias de su proceder hacen su presencia, decide como todo cobarde, terminar con la vida que el Creador le concedió...
Evelyn
jueves 3 de abril de 2008
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