miércoles, 27 de febrero de 2008

Al fin el hombre se ve como es, pero le falta aún aceptarlo.



A través de la lectura de Diarios Íntimos, pude sustraer el encuentro del hombre con su propia naturaleza (al fin de cuentas animal razonable). A lo largo del libro se intuye la crítica a ciertos comportamientos, estimaciones, percepciones, etc. ¿Qué tienen todos en común? “El hombre que huye de sí mismo”. No quiere verse tal cual es. La angustia surge cuando observa fríamente su naturaleza. Trata de convivir con sus instintos buenos y malos que lo jalan de un lado a otro. Se da cuenta que si el mundo terminase naturalmente con una catástrofe, no es más que una expresión normal. El verdadero fin del mundo está en que el hombre llevado por sus pasiones más bajas termine con todo aquello por lo que valdría la pena salvar precisamente a ese mundo. Un ejemplo de esto sería la distorsión que el hombre a hecho al llamar progreso al éxito material. Por último Baudelaire nos cuestiona y pide que le demostremos qué es lo que subsiste de esta vida. En mi opinión, el hombre con sus desquicios y sus aciertos. Siempre el hombre que en su vaivén se inclina por la luz y las tinieblas, y en su conciencia sufre las tempestades que siempre crean algo nuevo (aunque a veces sea la misma basura o excelencia). En fin un hombre solitario entre muchas cosas y seres. Un hombre que se ha tratado de dar valor por lo que hace y lo que tiene. Un hombre que ha ideado sistemas de consumismo y comodidad o anticonsumismo y utilidad. Sin embargo, esto no ha dado resultado ya que en palabras de Baudelaire: “Para que la ley del progreso existiera, sería necesario que cada uno quisiera crearla; es decir que cuando todos los individuos se dediquen a progresar, entonces, y sólo entonces, la humanidad estará progresando”. Así que es el hombre responsable el que hará de su vida poesía. Y esa poesía lo salvará tanto a él como al mundo de la destrucción y de la fatalidad. Admeris.

1 comentario:

Las flores del mal dijo...

Admeris, es así. Somos aciertos, somos basura, somos excelencia y a veces se nota. Saludos!